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Se recupera un edificio de viviendas en estado de abandono situado en la trama urbana de Madrid, ubicado en el distrito de Retiro.
El edificio dispone de tres plantas más ático.
Se distribuía con el siguiente programa inicial: en planta baja y ocupando su totalidad se situaba una nave-local, además de portal de acceso al resto de plantas, una vivienda de dos dormitorios en cada una de las plantas primera y segunda, y una vivienda de un dormitorio en el ático, con azoteas de uso privativo de la misma, tanto en su propia planta como en la cubierta superior.
También en el momento inicial, volumétricamente el edificio ocupaba la totalidad del solar en planta baja, con un fondo edificado inferior en el resto. De tal suerte que la vivienda de planta primera disfrutaba del uso de la terraza-patio que surgía en su parte trasera.
La fachada principal combinaba fábrica de ladrillo cara vista de tono pardo propio de la década de su construcción con paños acabados en una especie de piezas de mosaico-alicatado para exterior.
Se rehabilita el conjunto conservando el volumen existente, la estructura general y la escalera de conexión vertical. Y practicando un patio de parcela en el fondo de la misma, que posibilita la ubicación de una nueva vivienda en planta baja, incluyendo un ascensor en las zonas comunes de conexión vertical que facilite la accesibilidad y redistribuyendo y actualizando los espacios interiores.
De este modo, pasa a disponerse de cuatro viviendas, tres de ellas de dos dormitorios en las plantas baja, primera y segunda, y un apartamento de un dormitorio en planta ático.
La nueva vivienda de planta baja capta luz y ventilación del patio de parcela trasero, del cual disfruta su uso, disponiendo además de garaje para un vehículo con acceso desde la calle Martínez Corrochano. La vivienda de planta primera conserva el uso de la terraza-patio que se genera por la cubierta plana de la vivienda de planta baja que excede en tamaño del volumen general. El apartamento de planta ático dispone del uso de las azoteas tanto de su propia planta como de la cubierta superior.
Las distribuciones interiores de las viviendas se adaptan a su posición en el edificio. Volcando sus piezas principales hacia el lugar más atractivo según su ubicación. De este modo, el salón de la vivienda de planta baja conecta con su patio trasero. El de planta primera con su terraza, también trasera. Volcando hacia la calle el de planta segunda, y hacia la azotea que vuelca sobre la misma calle el del apartamento del ático.
La fachada principal del edificio se renueva eliminando los paños alicatados y adaptando los huecos a las nuevas distribuciones. Se acaba todo el conjunto por medio de un recubrimiento a base de pintura para exteriores de color negro que no obstante, permite apreciar todas las texturas de los distintos materiales sobre los que se extiende.
Tanto la carpintería exterior, el recercado de huecos, como los cantos resaltados de forjados existentes se contrastan cromáticamente con la fachada general al resolverse en color blanco, otorgando una imagen actual y singular al edificio dentro de su entorno.






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