Viviendas Unifamiliares en “Las Adelfillas”

Colmenar Viejo

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Enfrentarse a la arquitectura de promoción implica atender necesariamente cuestiones como la obtención de máximos aprovechamientos urbanísticos, la incorporación de un atractivo comercial apreciable, y la aplicación de soluciones técnicas con el rigor necesario, tanto para cumplir con exigencias normativas, como con limitaciones económicas.

El proyecto de «Las Adelfillas» incluye dos promociones hermanas para 16 y 17 viviendas unifamiliares agrupadas, situadas en un ámbito de nueva expansión del municipio madrileño de Colmenar Viejo.

Las parcelas presentan una topografía en ladera con diferencias de cota muy acusadas que oscilan entre los ocho y los diez metros.

Todas las viviendas se orientan buscando el soleamiento en sus piezas principales y jardines.

El programa, planteado para las necesidades de una familia estándar, es versátil, permite diversas posibilidades de personalización interior por parte de los usuarios finales, y se distribuye en dos plantas.

El proyecto se concibe en sección, desencajando sus plantas en dos niveles cada una. De este modo, además de adaptarse a la topografía, organiza las diferentes estancias por niveles, en función de su uso.

Se accede por el nivel alto de planta baja, en el que se encuentran aparcamiento, hall de entrada, baño y dormitorio, descendiéndose desde él hacia las zonas de uso común; cocina, salón y jardín con orientación sur.

En el primer nivel de la planta alta, sobre las zonas de uso común, se sitúa la pieza de dormitorio principal, que incluye baño y vestidor. Y en el segundo nivel de dicha planta, encontramos otros tres dormitorios, baños y lavandería.

Volumétricamente el conjunto se presenta como un macizo de ladrillo tallado en cuyo proceso surgen huecos “no construidos” que permiten fácilmente la ampliación del espacio utilizable en ambas plantas, tales como la zona de acceso-aparcamiento en planta baja o el hueco azotea-terraza en planta alta.

La apariencia exterior masiva del conjunto, junto con el movimiento descendente para acceder a salón, cocina y jardín, otorgan a la vivencia una atractiva sensación de privacidad, intimidad, refugio.

Pese a dicha presencia, maciza, la escalera que cose cada vivienda en sección recibe iluminación natural en su desembarco desde una gran terraza de planta alta. Introduce así luz y ventilación natural en el mismo centro de la vivienda, a pesar de su alargada proporción en planta. En la fachada de acceso, un alero recercado enmarca los huecos de los dormitorios de planta primera, protegiéndolos de la incidencia solar menos deseable, a la vez de servir como elemento compositivo de la misma.

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